La reciente Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) en Valencia no solo trajo lluvias intensas y devastación, sino que también expuso la creciente influencia de los personajes públicos de redes sociales en la difusión de información —y en ocasiones, desinformación—. Durante la crisis, influencers y rostros muy conocidos usaron sus plataformas para compartir información sobre los hechos en tiempo real. Sin embargo, como señalan varios medios, esta información no siempre era verificada y en ocasiones amplificaba rumores sin fundamento.
Según un artículo de S Moda de El País, algunas de estas influencers se convirtieron en amplificadores de bulos al compartir mensajes alarmistas sobre la actuación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y sobre supuestos rescates fallidos en el túnel de Alfafar, los cuales luego resultaron ser falsos. Este fenómeno ha suscitado un debate sobre la responsabilidad que estas personalidades públicas tienen a la hora de informar en situaciones de emergencia y su capacidad para actuar como fuentes confiables. Además, El País destaca que este tipo de publicaciones confusas han perjudicado la labor de medios de comunicación y ONGs, que trabajan con equipos especializados para verificar información y proveer datos fidedignos al público. La presencia de estos bulos dificulta el trabajo de las organizaciones humanitarias, quienes deben invertir tiempo y recursos en desmentir rumores en lugar de concentrarse en su labor en el terreno.
Por otro lado, en una publicación de El Periódico, también se advierte de que las redes sociales pueden ser “un arma muy poderosa a la hora de promover buenos actos”, pero que a la vez “pueden jugar una mala pasada con los bulos, la sobreinformación y las opiniones sesgadas”. El artículo se centra en el ambiente que se ha creado entre los propios influencers a partir de la desgracia, criticando entre ellos su sobre exposición o la forma en que han aprovechado para “promocionar su solidaridad” y su protagonismo en la ayuda a las víctimas de la DANA. Influencers como Jenet se lamentaban de la situación compartiendo la opinión de una de las afectadas denunciando que “las zonas devastadas parecen un parque de atracciones con toda la gente con lo móviles grabando y sacando fotos mientras hay personas que todavía están buscando a sus familiares desaparecidos”. Este caso pone de manifiesto cómo el poder de convocatoria de estas influencers no solo es una herramienta para la movilización, sino que también genera controversia cuando su exposición se interpreta como oportunismo o cuando sus acciones no están alineadas con los protocolos oficiales de asistencia.
Influencers activistas
A esta controversia se suma el artículo de Marketing Directo, el cual resalta que los influencers de hoy en día han evolucionado hacia un rol de «activistas digitales». En su cobertura sobre el fenómeno, Marketing Directo explica que figuras mediáticas en redes sociales utilizan su alcance para causas sociales y ambientales, aunque no siempre con un compromiso estructurado. Este tipo de activismo a menudo carece de una base informativa sólida, lo que puede contribuir más a la confusión que a la ayuda efectiva.
Por su parte, 20 Minutos subraya el fenómeno como un indicativo del siglo XXI, donde los influencers asumen roles de «activistas» sin una base real en la organización comunitaria o la colaboración directa con autoridades competentes. Este medio cuestiona si estos nuevos activistas digitales, que a menudo carecen de conocimientos especializados, están preparados para actuar en momentos de crisis sin comprometer la calidad de la información.
Los más polémicos
También El Independiente informa sobre el fenómeno abordando un ángulo más crítico al señalar cómo algunos influencers durante la DANA han mostrado posturas de negacionismo o han compartido datos desinformados. Aunque muchos lo hicieron sin mala intención, el impacto de su difusión inadecuada genera dudas sobre el papel de estos personajes en momentos críticos, así como sobre la necesidad de un mayor rigor en sus publicaciones cuando tratan temas delicados.
El mismo diario apunta que una de las publicaciones que más polémica ha causado fue la del influencer Peldanyos durante su visita a la zona Cero ya que la miniatura que utilizó en el vídeo se consideró totalmente inapropiada, una acción por la que el youtuber se ha disculpado y ya ha retirado de su canal. Pero no ha sido el único, según informa Onda Cero, también ha causado indignación y se ha tachado de «pornografía de la tragedia» por parte del «periodista entrópico» Dani Domínguez, como se autodefine en su perfil de esta red social, una publicación en TikTok del empresario y creador de contenido Ángel Gaitán. Según anunciaba el propio influencer, los usuarios ayudaban con sus likes a decidir los pueblos a los que llevar el convoy con material de ayuda, a elegir, entre Paiporta, Benetusser, Alfafar, Massanassa y Catarroja.
@angel_gaitan_oficial♬ sonido original – Ángel Gaitan
Cómo se informan los jóvenes
En este contexto, un informe de Save the Children, publicado en septiembre de 2024, arroja datos preocupantes sobre cómo se informan los jóvenes y adolescentes hoy en día. Según el estudio, una gran mayoría, el 60%, obtiene su información exclusivamente de redes sociales, sin confirmar la veracidad de los contenidos ni buscar otras fuentes confiables, para luego, además, compartirla ellos sin contrastar. También subraya que el 51 % de los niños y adolescentes no sabría identificar cuándo una noticia es falsa y, aunque sospechen que lo es, el 25% no la contrasta. Esto subraya el impacto que los influencers pueden tener en la percepción de la realidad entre las audiencias jóvenes, quienes pueden no tener los conocimientos necesarios para distinguir entre información contrastada y rumores.
Todas estas informaciones ponen de manifiesto que la reciente DANA en Valencia no solo ha evidenciado el poder de las redes sociales en la movilización y difusión de información, sino también los riesgos que conlleva el activismo digital sin bases sólidas. Estos eventos revelan la responsabilidad y el reto que los influencers enfrentan para convertirse en verdaderos agentes de cambio y ayuda, sin contribuir a la propagación de rumores que afectan tanto la labor de medios y ONGs como la percepción de la realidad entre sus seguidores jóvenes.



